El departamento quedó demasiado grande.
No era el espacio.
Nunca lo había sido.
Era el silencio.
Ese que ahora no tenía pausas.
No tenía interrupciones.
No tenía su voz.
Alejandra cerró los ojos un segundo después de que la puerta se cerrara.
Esperó.
Como si en cualquier momento…
él fuera a volver.
A decir algo más.
A corregirlo.
A detener todo.
Pero no pasó.
Y eso…
fue lo que más dolió.
Caminó despacio hacia la cocina.
El café seguía ahí.
Intacto.
Como si la mañana se hubiera quedado suspendid