Helen y Zoe entraron en la oficina de la rubia todavía cargadas con la energía de lo que acababa de suceder. Antes de que Helen pudiera sentarse y recuperar el aliento, Zoe saltó animada a su lado, con los ojos brillando de pura diversión, y exclamó:—Está bien, cuñadita… ¡ahora cuéntame! ¿Qué fue eso?Helen se sonrojó al instante, desviando la mirada mientras fingía no entender.—¿Eso qué? —respondió, caminando hasta el escritorio y tomando un vaso de agua.—¡Ay, por favor, Helen! ¡Yo lo vi todo! —Zoe cruzó los brazos, entrecerrando los ojos—. Las miradas, el ambiente, la forma en que mi hermano te miraba… ¡y ese beso en la frente!Helen tragó saliva y bebió un sorbo de agua con rapidez, intentando mantener la compostura.—No fue nada, Zoe. Solo estaba bromeando.Zoe bufó, rodando los ojos.—¿Bromeando? Helen, eso fue cualquier cosa menos una broma.Helen abrió la boca para rebatir, pero antes de que pudiera decir algo, Tânia apareció de la nada, apoyándose en el escritorio con una s
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