El aire en Valemont se sentía cada vez más viciado, cargado de secretos que flotaban en el ambiente como ceniza. Victoria, bajo su nueva identidad, había logrado confirmar lo que sospechaba: Brenda no había actuado sola. Alguien con raíces profundas en la ciudad le había servido de arquitecto para su despojo. Mientras tanto, el nombre de "la heredera Rivera" se convertía en una leyenda urbana en las barras de los bares; unos decían que estaba muerta, otros que se escondía en el extranjero, y ella simplemente escuchaba, oculta tras el cristal de una copa. Esa tarde, su día de descanso, caminaba junto a Estefany por las calles comerciales, intentando por un momento respirar un aire que no supiera a traición. Mientras tanto, en la torre de Obsidian, el despacho de Daniel Meléndez era un búnker de silencio. El sol de la tarde golpeaba los ventanales, pero la calidez no lograba entrar. Daniel trabajaba con una intensidad frenética, como si los números pudieran acallar los ecos de la ca
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