El aire en Valemont se sentía cada vez más viciado, cargado de secretos que flotaban en el ambiente como ceniza. Victoria, bajo su nueva identidad, había logrado confirmar lo que sospechaba: Brenda no había actuado sola. Alguien con raíces profundas en la ciudad le había servido de arquitecto para su despojo. Mientras tanto, el nombre de "la heredera Rivera" se convertía en una leyenda urbana en las barras de los bares; unos decían que estaba muerta, otros que se escondía en el extranjero, y el