Capítulo 147: El Eco del Corazón RobadoLa revelación de la mujer de ojos blancos, aquella copia espectral de sí misma, congeló el aire del Reino de la Noche. Astraea sintió un escalofrío que no provenía del lago, sino del reconocimiento de una magia antigua que latía en su propia sangre. Al otro lado de la orilla, el Rey Vampiro, que aún habitaba el cuerpo de Valerius, soltó la daga de hueso. Su brazo comenzó a temblar violentamente, no por la resistencia del lobo, sino porque la daga misma, forjada de la costilla del adolescente, estaba succionando su energía en lugar de canalizarla.El adolescente retrocedió, su rostro de porcelana agrietándose como si el tiempo lo estuviera reclamando. La lealtad que había mostrado era solo el cebo de una trampa milenaria.—¿Qué has hecho, Selene? —gruñó el Rey a través de la garganta de Valerius, su voz ahora mezclada con un gorgoteo de sangre negra—. Este cuerpo es mío... ¡Este sol es mío!La dilatación sensorial en ese instante fue una explosió
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