El sol de la tarde se filtraba por los ventanales del salón de té, proyectando sombras alargadas sobre la porcelana fina.Celine North, sentada frente a Diamond, revolvía su taza con una insistencia nerviosa.El ambiente entre ambas se había vuelto denso, cargado de una fragilidad que amenazaba con romperse al menor roce.—El cumpleaños de mi padre es en dos semanas, Diamond —soltó Celine, rompiendo el silencio—. Dado que ahora eres, oficialmente, la dama de la casa tras tu "regreso", Ridell espera que te encargues de la organización. Será una fiesta pequeña, solo familia y los oficiales más cercanos, pero...—Ya me encargaron la Fiesta de Primavera, Celine —la interrumpió Diamond, su voz sonando como el roce de la seda sobre el hielo. Levantó la vista y sus ojos azules, habitualmente gélidos, mostraban un rastro de agotamiento—. No puedo con algo más. Por favor, encárgate tú de la celebración de tu padre. No creo que él quiera que la "viuda negra" de los Valentine toque su pastel de
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