El silencio que siguió al descubrimiento fue más pesado que el mármol que los rodeaba.
Ridell permanecía estático, con los ojos clavados en esa cartografía de dolor que Diamond llevaba grabada en la espalda.
Eran surcos de una crueldad metódica, algunos tan antiguos que se habían vuelto blancos, y otros... otros que parecían haber sanado apenas hace unos meses.
Diamond, sintiendo el frío de su mirada y el peso de su juicio, se quedó paralizada.
Por un segundo, la máscara de la "Viuda Negra" vac