El interior del automóvil se sentía asfixiante, un ataúd de metal y cuero que Diamond compartía con el hombre que llamaba hermano, pero que no era más que un espectador pasivo de su ruina.Mientras el vehículo se alejaba de la base militar, Diamond sintió la vibración persistente en su bolsillo.Con un movimiento mecánico, sacó el teléfono.Al principio, sus ojos recorrieron la pantalla con desdén; un número desconocido, diferente al de las llamadas perdidas de su aliado supuestamente muerto.Spam, pensó con amargura. Incluso en el fin del mundo intentan venderte algo que no necesitas.Sin embargo, al abrir el mensaje, su respiración se detuvo en seco.El texto parecía una publicidad genérica de servicios de mantenimiento, pero Diamond, entrenada en el lenguaje cifrado de los Valentine y en la paranoia de la pura supervivencia, empezó a descifrar las palabras ocultas entre líneas."Señorita, le ofrecemos un excelente servicio, pero debido a recientes inconvenientes, podemos decirle qu
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