VALENTINALo miré sin poder creer lo que oía. El maletín en mis manos pesaba como una losa, como una sentencia, como la libertad que siempre había deseado y que ahora, en este momento, sabía que no quería.—¿Por qué me das esto? ¿Por qué ahora, Dorian? ¿Por qué cuando finalmente...?Él sonrió. Una sonrisa débil, rota, desgarrada por el dolor y la sangre perdida, pero sonrisa al fin. La más honesta que le había visto nunca.—Porque te amo —dijo, y las palabras, simples y directas, me atravesaron el pecho como una daga—. Y porque te amo, quiero dejarte libre. Libre para que elijas. Libre para que no tengas que cargar conmigo, con mi nombre, con mi maldición. Libre para que puedas ser feliz sin mirar atrás.—Dorian, yo no...—Santoro te llevará con ellos —continuó, ignorando mi intento de interrumpir—. Es de confianza. Dará su vida por ti si es necesario. Te llevará con los niños, con tus hermanas, a un lugar donde nadie te encontrará. Yo... —hizo una pausa, el dolor torciendo su rostro—
Leer más