ASHER Me quedo a un lado de la camilla, sin apartar la mirada de Megan ni un solo segundo, observando cada pequeño gesto mientras el médico se prepara para revisarla, mientras el ambiente del consultorio se llena de ese silencio tenso que siempre precede a algo importante. Siento el pulso en las sienes, constante, molesto, y aun así intento mantenerme firme, presente, porque sé que ahora mismo ella necesita estabilidad, no verme desmoronarme por dentro.El doctor se coloca frente a ella, con una calma que contrasta demasiado con lo que yo llevo en el pecho, y comienza con preguntas básicas, pero directas.—Cuéntame exactamente qué has estado sintiendo.Megan asiente apenas, respirando hondo antes de responder, y yo giro levemente el cuerpo hacia ella, atento, esperando escuchar algo que confirme que todo esto fue una exageración, que no es nada grave, que podemos volver a casa y olvidar este susto.Pero entonces empieza a hablar.—He tenido mareos… —dice, con voz más baja de lo habit
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