69.
MEGAN
Lo miro sin apartar la vista, sosteniéndolo en ese silencio que se vuelve cada vez más incómodo, más denso, porque sé que no me dijo la verdad, lo siento en la piel, en la forma en que evita profundizar, en ese “todo está bien” que suena vacío, mecánico, como una respuesta que se dice para cerrar una conversación y no para abrirla.
Pero conmigo eso ya no funciona.
No después de todo.
—Asher… —insisto, esta vez un poco más despacio, como si midiera cada palabra para no romper algo que tod