67.
ASHER
No tengo tiempo de reaccionar.
La veo moverse antes de que mi cuerpo procese lo que está pasando, acortando la distancia entre nosotros con una naturalidad que no coincide con los años que han pasado, con todo lo que quedó roto entre nosotros, y de pronto sus brazos están alrededor de mí.
El contacto me toma por sorpresa.
Demasiado cercano.
Demasiado… fuera de lugar.
Mi cuerpo se queda rígido al instante, sin corresponder, sin devolver el gesto, como si algo dentro de mí se negara automá