Salí del hospital con el papel de los análisis en el bolsillo.Elvira me esperaba en la puerta. Su cara era un mapa de preocupación. Le sonreí. No le dije nada. No podía. Todavía no, hasta que todo estuviera en orden.—¿Qué dijeron los médicos? —preguntó, mientras subíamos al coche.—Que estoy agotada —mentí—. Que necesita descansar y comer mejor.—Ya te lo decía yo.—Sí, ya sé.El camino de regreso a la mansión fue silencioso. Yo miraba por la ventana. Las calles pasaban borrosas. Mi mano descansaba sobre mi panza.Seis semanas.Un bebé.Su bebé.Nuestro bebé.Llegamos. Entré. Subí a la habitación de Ezra. Me encerré.Necesitaba pensar.Habían tantas cosas en mi cabeza en ese momento, sobretodo el hecho de estar embarazada en sí, cuando Ezra supuestamente no podía tener hijos. Aunque él nunca me dijo eso, solo fue un rumor de Clara. ¿Podría ser mentira? Pero si era verdad entonces el bebé de aquella mujer que vino, también podía ser suyo. Y sin embargo él se vió completamente segur
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