—Elián, necesito que salgas un momento y te lleves a Lucia. Debo hablar con mi prima —dijo Alyssa, a lo que Livia simplemente frunció su ceño.—Elián, no te vayas a ningún lado, no tienes que seguir las órdenes de Alyssa. Así como yo tampoco lo haré —respondió Livia, haciendo que el hombre quedara completamente fuera de sí.Entre el cansancio y el aturdimiento, Elián simplemente suspiró. Estaba a punto de decir que, en realidad, él no debía hacer nada de lo que ninguna de ellas le dijera que hiciera, pero Eros interrumpió sus propios pensamientos.—Elián —le llamó Eros, su voz ligeramente más demandante y, al mismo tiempo, suave lo sacó de su conmoción. Con un simple ademán, le hizo señas a su hermano en dirección a la puerta—, vamos.Con otro suspiro en su garganta, Elián simplemente tomó a la pequeña Lucia en brazos y, sin mirar a ninguna de las dos herederas Russo, salió de la habitación siguiendo a Eros. Entonces, Alyssa y Livia quedaron solas en aquella oscura habitación.La ment
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