La ambulancia llegó diecisiete minutos después.Diecisiete minutos que pasamos en esa habitación infantil con un cadáver. Nathan sosteniendo a Edward como si soltarlo fuera admitir algo que no podía nombrar. Claire contra la pared, llorando silenciosamente. Y yo, arrodillada en el suelo, mirando las estrellas pintadas en el papel tapiz.Cohetes y estrellas. Para un niño que soñaba con volar.Qué irónico que Edward muriera aquí. En la habitación de su infancia. Antes de que el mundo lo convirtiera en monstruo.O quizás siempre lo fue. Quizás todos lo éramos.El sonido de sirenas rompió el silencio. Luces rojas y azules filtrándose por la ventana, pintando las paredes como sangre y hielo.Paramédicos subieron corriendo. Uno de ellos, un hombre joven con cara de haber visto demasiado, revisó el pulso de Edward con eficiencia profesional.—No hay nada que hacer. Probablemente infarto masivo.Sacó su radio.—Necesitamos al forense. Tenemos un Código Negro.Código Negro. Muerte confirmada.Q
Leer más