Harrison sacó una carpeta azul del maletín.El silencio en el salón era absoluto. Quinientas personas conteniendo la respiración.—Señoras y señores —dijo Harrison, su voz de abogado resonando con autoridad—. Permítanme presentarles evidencia que iba a reservar para el tribunal. Pero dado que la señorita Ashford ha decidido convertir esta gala en un circo, parece apropiado igualar las condiciones.Victoria frunció el ceño.—¿Qué es eso?—Esto, señorita Ashford, es la verdad.Harrison abrió la carpeta y extrajo varios documentos.—Tengo aquí correos electrónicos del señor Derek Mitchell dirigidos a inversores de Mitchell Enterprises. En ellos, el señor Mitchell admite explícitamente haber inflado los balances financieros de su empresa durante los últimos tres años.El murmullo estalló.Derek palideció.—Eso es... eso es privado. Obtenido ilegalmente.—Obtenido mediante una orden judicial después de que varios inversores presentaran denuncias por fraude. —Harrison sacó otro documento—.
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