Lo dobló.Eso fue lo primero que hizo. Doblar el papel con cuidado, como si fuera algo frágil, como si las palabras pudieran escaparse si lo manejaba mal. Lo metió en el sobre. El sobre fue al bolsillo de su chaqueta.Todo en menos de cuatro segundos.Nathan levantó la vista del teléfono.—¿Qué era?—Correspondencia de trabajo. —La voz le salió limpia. Firme. Sin fisura—. Nada urgente.Él asintió y volvió a la pantalla.Evelyn colgó la chaqueta en el perchero de la entrada y subió a ducharse.Bajo el agua caliente, con el vapor llenando el baño hasta nublar el espejo, se quedó inmóvil durante tres minutos completos.Pregúntale a tu esposo qué hizo la noche que murió mi marido.El agua golpeaba sus hombros.No sentía nada.O sentía demasiado para poder nombrarlo.Robert Carter había muerto dieciocho meses atrás.Infarto fulminante, según el certificado de defunción. Nathan estaba en Londres esa semana, según lo que él mismo le había contado meses después, cuando empezaron a hablar de v
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