La villa olía a lavanda y a madera vieja.Evelyn lo notó en el momento en que abrieron la puerta principal, ese olor específico de los lugares que llevan décadas siendo habitados por distintas personas y que han absorbido algo de cada una de ellas sin pertenecer a ninguna. Piedra. Madera. Lavanda en los jarrones del corredor. Y afuera, visible desde cada ventana del lado sur, los viñedos extendiéndose en hileras perfectas hasta donde la colina empezaba a bajar hacia el valle.Lucas salió corriendo antes de que nadie le dijera que podía.Sophie fue detrás sin pedirle permiso a nadie, que era su manera habitual de moverse por el mundo,
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