Flor caminó hacia el perchero, tomó su elegante abrigo de diseñador y su bolso de mano. Mientras se acomodaba la prenda sobre los hombros, giró el cuerpo hacia el umbral de la puerta, clavando sus ojos astutos en la figura del detective, quien no le había quitado la vista de encima en ningún segundo.—Buenas noches, oficial —dijo Flor, con un tono falsamente cantarín. De pronto, detuvo sus movimientos, como si recordara algo de vital importancia, y clavó una mirada afilada en Carlos—. Ah... una pregunta, oficial, ya que lo tengo aquí y parece estar tan compenetrado con el caso. ¿Cómo va la investigación del atentado de Alexander? ¿Hay alguna novedad relevante en el expediente? Me imagino que el Departamento de Justicia ya tiene todas las pruebas en sus manos.El oficial Carlos se la quedó mirando en absoluto silencio durante un par de latidos, permitiendo que el vacío en la conversación generara una presión psicológica en la mujer. Sabía que Flor estaba buscando desesperadamente confi
Leer más