Flor no se inmutó ante la agresividad de la joven. Mantuvo la cabeza erguida, cruzando los brazos sobre el pecho mientras dejaba escapar un suspiro que pretendía denotar una profunda fatiga emocional. Miró a Julieta como si estuviera presenciando el berrinche de una niña histérica.
—Quería dormir un rato, Julieta. Me siento verdaderamente cansada —respondió Flor, suavizando el tono para adoptar el papel de la víctima abnegada—. He estado pegada a esa silla durante horas, vigilando que los medic