El primer trueno explotó a las cuatro de la mañana.No fue un sonido lejano. Fue un golpe seco, brutal, tan cerca que hizo vibrar los vidrios y sacudió la casa entera como si algo enorme hubiera caído del cielo. Los gemelos despertaron al instante, llorando con un llanto desesperado, agudo, que atravesó la noche como una herida abierta.Lysandra se incorporó de golpe, el corazón martillándole el pecho. Se había quedado sentada con tan solo una pared fría como almohada.Antes de que pudiera moverse, un segundo trueno retumbó, seguido de un relámpago que iluminó la habitación por una fracción de segundo. En esa luz blanca y violenta vio los rostros asustados de Aiden y Elian, los brazos extendidos hacia ella, reclamando.—Shhh… mamá está aquí —susurró, tomándolos en brazos, uno contra cada costado—. Estoy aquí...no se cómo aún pero lo lograremos....shhhEl viento aullaba afuera, golpeando las paredes con furia. La lluvia no había cesado en toda la noche; al contrario, parecía haberse in
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