Lysandra Ardenne permanecía sentada en uno de los bancos del pasillo principal, seguía con las manos entrelazadas sobre su regazo. Se planteó varias veces que su mate sabría mejor si ella esperaba un niño o no. Después de todo, él tenía un instinto que tal vez ella no tenía, o no lo tenía del todo desarrollado.Intentaba mantener la calma... Estar casi sola en un lugar tan amplio generaba ansiedad.Pero cada sonido —un paso lejano, el roce de una puerta, el murmullo de una sanadora— hacía que su corazón se acelerara.A unos metros, había visto a Kael Vyron girar por el corredor que llevaba al laboratorio, decidido a hablar directamente con Doctor Gregori para saber cuánto faltaba.“Solo unos minutos”, le había dicho., "No los tendré mucho por aquí".Pero los minutos, cuando se espera una verdad de ese calibre, pesan como horas.—Por Dios , voy a morir del aburrimiento...Lysandra apoyó la espalda contra la pared fría.Cerró los ojos un instante.Se llevó la mano al vientre sin darse
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