Una tarde de abril, Inés invitó a Ismael y Serena a tomar café. Mientras veían a sus niños jugar en el patio, Inés comentó que el hospital era un alboroto: habían llegado los contactos del gobierno con la modernización, a través de máquinas e instrumentos para mejorar la calidad del servicio de salud.La risa amarga de Serena le hizo preguntar qué pasaba. Ella simplemente acotó que la caridad de los países grandes a favor de los pequeños era el regalo de su «basura tecnológica», pero que, al final, si servía a los habitantes de algún modo, era bueno.Inés movió la cabeza, diciendo que Serena veía lo malo en todo. Ismael comentó que a veces también era publicidad, aunque coincidía con Serena. Inés, para cambiar de tema, comentó que los encargados de las instalaciones de los equipos eran una bella pareja de italianos que había llegado con toda su familia a radicarse en su pequeña ciudad, insinuando que lo que trajeron no era tan malo…Pasaron apenas unos meses. Justo cuando los equip
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