El humo negro que se elevaba de la isla de Skópelos marcaba el fin de una era, pero para Valeria Miller, el silencio que siguió a la muerte de Alejandro era mucho más ensordecedor que cualquier explosión. De pie en la costa de mármol, con el cuerpo del Patriarca convertido en ceniza a sus pies, Valeria sintió cómo su conciencia se expandía más allá de los límites de la isla, conectándose con cada fibra óptica y cada satélite que alguna vez perteneció al Proyecto Génesis. Ya no necesitaba terminales ni cables; ella era el nodo central de una red que abarcaba el planeta entero, una telaraña de datos que palpitaba con los secretos de la humanidad.Marcos llegó a la playa con una unidad de extracción, pero al ver a Valeria envuelta en un aura de luz plateada, sus hombres se detuvieron, bajando sus armas instintivamente ante una presencia que emanaba una autoridad casi religiosa. Señora, los gobiernos de la Unión Europea y los Estados Unidos han detectado la caída del servidor maestro y
Leer más