El evento de enero de la Fundación Isabella era el segundo desde la inauguración.El primero había sido la gala: traje de noche, donantes, el discurso de Valentina que terminó en standing ovation. Este era diferente: más pequeño, más específico, una jornada de trabajo para organizaciones aliadas y periodistas especializados en derechos de mujeres. No cámaras de televisión. No alfombra roja. Solo mesas redondas y café y personas que hacían este trabajo todos los días sin que nadie los fotografiara.Carolina había llegado a las siete y media de la mañana para supervisar la logística. Lo cual significaba, en términos prácticos, que Carolina había llegado a las siete y media para reorganizar lo que el equipo de eventos había armado la noche anterior de una manera que Carolina consideraba ineficiente y que probablemente lo era.A las nueve llegaron los primeros asistentes. A las nueve y cuarto, mientras Carolina acomodaba los materiales en la mesa del panel central, llegó Sofía Ramos.Caro
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