—Naomi, espera… —la llamó Lydia, pero la muchacha no se detuvo.Sus pasos resonaban apresurados e irregulares, como si estuviera huyendo. Cale no la siguió. Se limitó a mirar a Vincent, que había observado el intercambio en silencio.—Vincent, ya sabes qué hacer.—Sí, señor.Cale dejó que se fuera. Lydia se volvió hacia él y vio algo desconocido en su expresión.—No vas a dejarla ir así como así, ¿o sí?—No va a salir de esta casa —dijo Cale en tono seco.—No le impongas tu voluntad, Cale. —Lydia se acercó y le rozó el brazo para aliviar la tensión que percibía en él.Cale la miró.—Puedo hacerlo.Lydia guardó silencio. Era la primera vez que lo veía comportarse así, sin dejar espacio para concesiones. Respiró hondo para calmar los ánimos.—Cale… durante lo que ocurrió hace un rato, estaba aterrada.—Si tiene miedo, debería saber a quién acudir para que la proteja —respondió.Lydia negó con la cabeza.—Pero eso explica por qué actúa así. No quiere que nos involucremos más en lo que sea
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