Las palabras eran sencillas. Sin embargo, de algún modo, eso les daba aún más significado. Sus miradas se encontraron.Y por primera vez esa noche, Lydia la vio de verdad: no solo como una adolescente, sino como alguien que se había acostumbrado a quedarse fuera del grupo, con cuidado de no ocupar demasiado espacio.La sonrisa de Lydia se volvió más cálida y amable.—Gracias, Eli —dijo y estiró la mano para tomar la de Eli y apretarla con firmeza, como para darle seguridad.Aquella aceptación tan sencilla llenó a Eli de una felicidad discreta. Un momento después, se dirigió a la mesa donde estaba sentada Althea y ocupó un lugar cerca de ella, junto a Josh y Grace.En cuanto Grace se sentó, la comida dispuesta sobre la mesa acaparó toda su atención, sobre todo el budín de chocolate que tanto le gustaba. Grace contempló el budín con entusiasmo.—¿Puedo probarlo, mamá?Antes de que Althea pudiera responder, Cale se adelantó y tomó asiento junto a ella.—Claro. Come todo lo que quieras. Aq
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