★ LulúCuando le dije “Te amo”, pensé que Daniel iba a hacer una de sus típicas cosas de macho confundido: levantarse, caminar en círculos, o decir alguna tontería para disimular que le explotaba el pecho.Pero no.Se quedó quieto, mirándome con una intensidad como cuando algo le golpea directo en el alma, como si hubiera estado esperando que yo dijera eso desde hace muchísimo tiempo.—Repite eso —murmuró.—Te amo —dije otra vez, con la voz temblorosa, porque sí, yo también tenía derecho a ponerme nerviosa.Y Daniel se suavizó por un instante, como si todo su aire de hombre fuerte se deshiciera solo para mí, dejando entrever una ternura tan hermosa.Me tomó la cara entre sus manos y me besó, pero no como antes, no con esa urgencia desesperada ni con hambre de olvidar el mundo; esta vez su beso fue lento, cálido y seguro, transmitiendo con cada movimiento lo que las palabras no podían decir, y sin darme cuenta nuestras frentes se encontraron, unidas en un roce suave que parecía detener
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