Capítulo 38

★ Mariana

Andrea seguía dormida y yo fingí, como siempre, que amaba a Sebastián. Ese hombre, con su barba mal recortada y su olor a colonia barata, se metió en la cama buscándome como si tuviera derecho a tocarme. Lo dejé. No porque me gustara. No porque me importara. Sino porque lo necesitaba. El idiota tenía el título de abogado y con eso bastaba para mantenerlo cerca. Necesito un abogado que firme lo que yo le diga y Sebastián, con sus aires de macho “experimentado”, no pasaba de ser un paya
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Elvira Portilloomg, que mujer tan cruel, Daniel debe encontrar sus fallas
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