★ Lulú
Estaba cansada. No solo cansada… estaba destruida. Después del día que habíamos tenido, lo único que quería era dormir durante un mes entero, con la puerta cerrada, las ventanas selladas y cero posibilidades de que Mariana apareciera por algún lado como fantasma vengativo. Aun así, ahí estaba, sentada en el coche de Daniel, mirando las luces de la calle pasar mientras él manejaba rumbo a casa de su mamá. De mi suegra. Sí, mi suegra. Jamás pensé decir esa palabra sin que se me atorara en