No, no, esto no podía estar pasando. Me levanté el largo vestido hasta los muslos, desesperada, esperando que esto fuera una pesadilla. Después de todo, después de huir de mis secuestradores, no podía perderlo. No me importaba el dinero, el malditø contrato de inseminación, nada. Solo quería a mi bebé. Pero toda mi esperanza se desmoronó al ver la parte posterior de mis muslos, cubiertos de sangre.—¡No! —sollocé, sin importarme quien me escuchara—. ¡No, mi bebé, por favor! ¡Dios…! Las lágrimas me quemaban los ojos, los jadeos atragantados lastimándome la garganta.—¿Por qué? ¿Por qué? —Me lamenté, perdiendo por completo el control de mi cuerpo, de mis emociones. Me estremecí, los temblores dominando mis extremidades. No sentía dolor en mi vientre, pero la evidencia… La vida de mi bebé estaba derramándose por mis muslos. Me arrastré en el suelo, descubriendo que mis piernas no respondían. No se movían.No era tiempo de perder la movilidad. Necesitaba salir de aquí. Tal vez… si
Ler mais