Connor me defendió de ese hombre.
Me confundía. Este condenado tirano pelirrojo lo único que hacía era confundirme. Cuando comenzaba a creer que me aborrecía y ya no quería estar a mi lado, me ponía a dudar…
Estaba en un tira y afloja que no me gustaba. Necesitaba que fuera franco conmigo, que me dijera que sentía por mí.
Perdida en mis pensamientos, no me di cuenta hasta que estuve en medio de la pista de baile, con al menos ocho parejas rodeándonos.
—Connor, ¿qué crees…? —No supe que decir,