“Mujer” me provocaba un asco que me llamara de esa forma cuando se fijó en mí siendo una adolescente de quince años. Se acercó, pero retrocedí, usando la gran mesa como barrera, mi pulso se aceleró, los latidos de mi corazón retumbando en mis oídos. —No te acerques —La voz me temblaba, mis ojos analizando cada uno de sus movimientos, la poca distancia que nos separaba. ¡No era suficiente!—. ¡Te lo advierto, no te me acerques!—¿Qué vas a hacer? —Sonrió con algo parecido a la locura en sus ojos— ¿Llamar a tu héroe? No va a venir, querida. Está ocupado con sus negocios, creyendo que ha ganado. Y cuando vuelva, yo ya habré recuperado lo que es mío.Estiró su mano, tomando mi rostro entre sus dedos. Me empujó contra la madera, mi cadera chocando con fuerza. —Al principio —murmuró, tan cerca que sentí su aliento—. Pensé en lastimarte. En hacerte tanto daño que Connor no quisiera volver a mirarte. Pero luego pensé mejor. Si te convierto en mía, si te llevo conmigo, él nunca estará tranqu
Leer más