••Narra Connor••
El silencio que se extendió entre nosotros fue espeso y cruel. Yo no tenía tiempo, Catrina tampoco. Estaba en el suelo, sufriendo, llorando, a punto de dar a luz. Necesitaba un doctor, un hospital. Nuestra bebé iba a nacer prematura y necesitaba toda la ayuda posible.
No podía perderlas a ninguna. Sí eso significaba sacrificar mi vida, lo haría.
Por primera vez, Edmundo me agarró en una verdadera desventaja, una donde no tenía un plan de contingencia. Debí protegerla mejor, f