••Narra Catrina••
El dolor me doblaba, me quería doblegar a caer de rodillas, pero no podía. No podía tener a mi bebé en la biblioteca con esos guardias persiguiéndome cuando uno de ellos acababa de admitir que Edmundo quería deshacerse de mi hija. Lo único que mantenía a mi hija viva era que estaba dentro de mí.
—Solo tiene siete meses. Aún faltan unas semanas para que te termines de desarro… —Respiré con dificultad, mucha dificultad.
Inhalaba y exhalaba con fuerza, pero sentía que no me