•Narra Connor••
Los guardias de Edmundo caían como moscas, uno tras otro, disparó tras disparo. Fui claro con el detective, serían mis hombres quienes entrarían y los policías solo apoyarían, meterían presión a los malos y funcionó, muchos de rindieron, dejando sus armas a un lado. No tenía tiempo para una jugada de héroe ni para usar megáfonos estúpidos en busca de convencer a los malos para que se entreguen.
En especial porque Edmundo no se entregaría, solo ocasionaría que la mate mientras