••Narra Catrina••
Sentía que el dolor traspasaba un umbral más allá de lo físico, como si mi alma estuviera siendo constantemente jalada, queriendo abandonar mi cuerpo.
Las voces se escuchaban lejanas, la ambulancia se movía con violencia, todo mi interior retumbaba. Había momentos en que la claridad abarcaba mi visión y otras donde las luces comenzaban a desvanecerse.
—¡Puja! ¡Debes pujar! —Escuché gritar sobre las sirenas.
¿De qué hablaban? La bebé… era la bebé… Tenía que nacer, ¿no?