—Es que… lo siento —susurré con la voz quebrada, temblando entre culpa y deseo—. No confié en ti… tienes razón, tuve miedo de que pensaras que solo soy un problema.Azkarion me miró unos segundos, con esa mirada profunda que parecía leer cada rincón de mi alma, y luego, con un gesto lento, pero decidido, se desató el cinturón.Lo sostuvo frente a mí, y al tensarlo, una parte de mi cuerpo sintió miedo, un miedo que me hizo estremecer y, al mismo tiempo, un cosquilleo extraño que recorría mi espalda.Caminó hacia mí con pasos firmes, seguros, cada movimiento irradiando poder y control.Tomó mis manos con delicadeza, pero con una firmeza inquebrantable, y antes de que pudiera reaccionar, me las ató. Un escalofrío recorrió mi columna, un temblor que no solo era miedo, sino también anticipación. Lo sentí detrás de mí, tan cerca que su aliento roza mi piel, y sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo con una suavidad que contrastaba con la fuerza de su control.Acarició mi cintura primero, y
Leer más