POV Azkarion
La conversación con los socios avanzaba con una lentitud desesperante, como si cada palabra se hundiera en el aire antes de llegar a algún lugar. Sonrisas ensayadas, apretones de manos calculados, frases vacías envueltas en cortesía. Hablaban de cifras millonarias, de alianzas estratégicas, de futuras expansiones en mercados extranjeros. De poder. De control. De crecimiento.
En cualquier otro contexto, ese lenguaje habría sido música para mí. Era el terreno que dominaba desde hacía años. Donde sabía moverme con precisión, sin errores, sin titubeos. Pero no ese día.
No en mi boda.
Asentía cuando correspondía, respondía con frases medidas, mantenía el rostro impenetrable y la postura firme. La máscara perfecta del hombre que nunca pierde el control. En los negocios, uno aprende rápido que el aburrimiento jamás es excusa para bajar la guardia. Que un segundo de distracción puede costar millones… o algo peor.
Y, aun así, por dentro, mi paciencia se estaba deshilachando.
Mis oj