POV Verena
Ahora lo entendía todo con una claridad cruel, casi insoportable. No era una sospecha ni una duda tardía: era una verdad desnuda, hiriente, imposible de ignorar.
Inés no solo me había traicionado… era la reina de las traiciones.
Esperaba al hijo de Harold.
Mi propia hermana había cruzado cada límite imaginable. Lo había hecho todo por dinero, por ambición, por asegurarse un lugar de poder. No por amor. Nunca por amor. El amor jamás había sido parte de sus decisiones.
Sentí náuseas.
Un vacío ácido que me subía desde el estómago hasta la garganta.
¡Qué asco! ¡Qué vergüenza!
Quise decir algo. Quise gritarle, desenmascararla frente a todos, arrancarle esa sonrisa falsa y obligarla a mirarse tal como era. Pero no pude.
Las palabras se me quedaron atoradas en el pecho, pesadas, inútiles, como si mi propio cuerpo se negara a seguir soportando más humillación.
Entonces Azkarion comenzó a aplaudir.
El sonido fue lento. Calculado. Cruelmente irónico.
Cada palmada resonó en la sala c