Al día siguiente, Amelia despertó sintiendo que le había pasado un tren encima, aquel hombre parecía estar hambriento de ella y ella, por su lado, tampoco podía quedarse atrás, pues la química entre ambos era mucha, no quería hacerlo, pero, era inevitable comparar a Edgar con Luciano.El primero había sido romántico, la llevaba al café, cines, le regalaba flores, chocolates e incluso peluches, bueno, todo un príncipe azul a sus 18 años, lo que la hizo caer redondita en solo un mes de noviazgo.Todo ¿para qué? Para que, al año de estar casados, la había comenzado a engañar con el verdadero amor de su vida.Ahora, en el caso de Luciano, este hombre era frio y serio, no tenia el mismo tipo de detalles, no juraba amor, no te decía te amo, te quiero o te escribía un texto diciéndole aquello, no había llamadas hasta altas horas de la madrugada donde jugaban a ver quién colgaba primero, no, no había nada de eso, pero, lo poco que daba, parecía ser aún más valioso.El hombre actuaba sin pregun
Leer más