Amelia esa noche durmió profundamente, al hacerlo, cayo en un sueño que la llevo a un día que quisiera olvidar pero que, parecía haberse quedado ahí pegado para siempre.
En ese sueño, Amelia miraba su vientre, el cual iba creciendo con cada día que pasa, ya solo es cuestión de 3 meses para que pudiera conocer a mi pequeña. Solo Dios sabe cuánto ella y su esposo la han añorado y esperado.
Hoy le tocaba cita con la ginecóloga, ella esta sumamente emocionada, pues ahí es donde puede verla, puede ve