Amelia esa noche durmió profundamente, al hacerlo, cayo en un sueño que la llevo a un día que quisiera olvidar pero que, parecía haberse quedado ahí pegado para siempre.
En ese sueño, Amelia miraba su vientre, el cual iba creciendo con cada día que pasa, ya solo es cuestión de 3 meses para que pudiera conocer a mi pequeña. Solo Dios sabe cuánto ella y su esposo la han añorado y esperado.
Hoy le tocaba cita con la ginecóloga, ella esta sumamente emocionada, pues ahí es donde puede verla, puede ver su carita, escuchar su corazoncito, le gusta saber como va superando cada hito de su crecimiento, el cual esta bien enterada por medio de una aplicación telefónica.
En esta ocasión, la emoción se ha visto un poco opacada, Edgar, su esposo, olvidó que les tocaba ir al chequeo del mes 6, dice que tiene una agenda apretada debido a que tiene una visita de unos clientes extranjeros y debe atenderlos, pues su abuelo se los ha encargado mucho.
Ella sabe lo importante que es para él esta visita, así