Ángela no se echó para atrás, continuó con su plática de manera muy casual.—No, en realidad no, lo digo por mí, lo digo por las mujeres Di Stefano, por aquellas que lucharon por ser alguien más, por aquellas que lucharon por ser la mujer y ama de casa. Lo digo por todas las que lucharon y no lo lograron, porque sí, en ocasiones, también nos va mal; lo digo por ellas y por todas.Laura, sé de tu situación y lo correcto sería que te dedicara ese discurso a ti, pero no lo haré, no porque no eres una Di Stefano, eres una D’Angelo y las mujeres D’Angelo están comenzando a formar su propio legado.Sé que quieres divorciarte; bueno, no quieres, te vas a divorciar pronto; yo no te voy a decir que no lo hagas. ¡Hazlo! Averigua cómo te va haciendo aquello, solo sé consciente de todo lo que conlleva hacerlo, sé consciente de lo que se pierde y de lo que se gana.Hazlo por ti, no lo hagas por tu marido, no lo hagas por tu niña, no te quedes por ellos, ¿sabes? He tratado a Adrien muy poco, pero co
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