Laura, al salir de casa de los Moretti, condujo hasta un mirador; llevaba un nudo grande en el pecho. Durante todo este tiempo solo había escuchado que todo el mundo a su alrededor le pedía que no se divorciara; aquello solo servía para alimentar la decisión que creía haber tomado a conciencia.
Ella sabía perfectamente bien que, tomar la decisión de separarse de Adrien, le había llevado muchos días en vela. Nadie podía ver lo que ella sí o nadie podía sentir lo que ella sí.
Si miraba a su alre