Aquella pareja de padre e hija desayunaban en el jardín, mientras que Laura ya estaba en su oficina desde hace varias horas, revisaba algunos pendientes que tuvo que adelantar para poder ir a su cita de las diez en el juzgado.
—¿Señora? —dijo su asistente.
—Dime… —contestó Laura sin levantar la vista de un documento que tenía en mano.
—El señor Massimo está fuera, ¿lo ¿Lo dejó pasar? —preguntó la joven un tanto nerviosa.
—¿Dices que mi padre está aquí?
—Sí…
Laura movió la cabeza en negación, ell