Ángela no se echó para atrás, continuó con su plática de manera muy casual.
—No, en realidad no, lo digo por mí, lo digo por las mujeres Di Stefano, por aquellas que lucharon por ser alguien más, por aquellas que lucharon por ser la mujer y ama de casa. Lo digo por todas las que lucharon y no lo lograron, porque sí, en ocasiones, también nos va mal; lo digo por ellas y por todas.
Laura, sé de tu situación y lo correcto sería que te dedicara ese discurso a ti, pero no lo haré, no porque no eres u