En la soledad de la casa de la playa, el tiempo parecía haberse detenido, pero el cuerpo de Karina seguía su propio curso, con sus latidos, con la sangre fluyendo, las células funcionando. Parecía que nada le había afectado la noticia de Dante, pero la verdad fue que la destrozó esa noche. Ella no esperaba volver con Dante, y aunque sabía que él la repudiaba, no pensaba que se desharía de todos sus recuerdos de un día para el otro, y la reemplazaría tan pronto.Karina esperaba que al menos fuese menos evidente que la engañó con ella, pero claro, al hombre jamás le exigían fidelidad. Era ella la señalada por algo que escapaba de sus manos, y por la razón que se escondió. Mientras ella estaba internada en esa playa lejos de todos, Dante y Olivia se mostraban ante el mundo como si no le hubieran hecho daño a nadie y con un amor solidificado.Una mañana, al salir de la ducha, se detuvo frente al espejo de cuerpo entero. Sus manos bajaron lentamente hacia su vientre y descubrió una curva s
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