Después de unas horas, Laura se había retirado del penthouse, Dante y Valentina seguían juntos hablando ya más normal. Mientras que Matteo estaba en la computadora portátil que Dante le había entregado días atrás… Matteo se había quedado buscando detalladamente todo lo que se sabía sobre qaValentina y Dante habían salido del penthouse con la excusa de “tomar aire”, pero ambos sabían que era mentira. El encierro los estaba asfixiando.— Solo quince minutos. —había dicho Valentina al cruzar la puerta, la voz baja pero firme.— Caminamos una cuadra, y volvemos, a menos que quieras algo más… —dijo Dante con una sonrisa burlona. — No-No, cómo se te ocurre… Solo por que paso una vez, no significa que volverá a pasar. Dante había asentido sin mirarla a los ojos. Las manos hundidas en los bolsillos de la chaqueta de cuero gastado, los nudillos ya blancos de tanto apretar. Llevaba horas conteniendo algo que le quemaba por dentro… Rabia, culpa, deseo, todo mezclado en una bola que amenazaba
Ler mais