La corte de Londres amaneció gris y fría esa mañana de enero, con una lluvia fina que parecía no querer parar nunca. Laura entró por la puerta principal a las 8:45, maletín en mano, tacones resonando en el mármol como disparos amortiguados. Llevaba el traje negro más serio que tenía, el pelo recogido en un moño impecable y una carpeta roja que pesaba más de lo que cualquier papel debería pesar.
A las 9:17, la demanda se presentó formalmente.
Demandante principal: Valentina Rossi (representada p