Dante observaba como Valentina se le acercó para regalarlo, no era un regaño cualquiera, era un regaño de madre que hará lo imposible para que su hijo esté seguro. Matteo podía observar como su madre regañaba a Dante, usando palabras un poco suaves, un poco regañona, como si fuera una mamá oso. Dante solo podía hacer lo que ella pedía, era la primera vez que ella estaba hecha una furia contenida, sus pensamientos intrusivos era besarla ahí mismo, y agarrarle una nalga, pero se contuvo, le encanta cuando su mujer es así, así no sea aún oficial. Lo encendía a mares. Después de unos minutos, le llegó una computadora con una IP no rastreable ni nada que expusiera a Matteo, Valentina seguía hecha una furia, pero Dante la molestaba divertida mente. Matteo ya no podía con su madre pero le daba un poco de gracia toda esta situación.El penthouse quedó en silencio cuando la puerta se cerró por última vez.El sonido fue seco, definitivo, como el último latido de una máquina que se apaga. Laur
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